La existencia de mamas en el varón adulto de forma establecida y permanente, es una condición generalmente no deseada, en la mayoría de casos. Puede deberse a una multitud de circunstancias, que según el momento de aparición pueden ser tratables médicamente, sin embargo, una vez establecida de forma definitiva su corrección es exclusivamente quirúrgica.

Como parte complementaria de la orientación diagnóstica, pueden realizarse estudios de determinación hormonal, además de pruebas de imagen como exploración ecográfica.

Clínicamente existen varias presentaciones como: 1. desarrollos glandulares puros (ginecomastia vera), 2. acúmulos adiposos (lipomastia), y 3. formas denominadas mixtas-combinadas (gineco-lipomastia). La diferenciación clinica anterior es crucial para indicar la opción terapéutica precisa.

De forma general, aunque el tratamiento correcto y definitivo depende del exámen físico en consulta, las primeras deben ser resueltas mediante la extirpación subtotal del desarrollo glandular (mastectomía subcutánea) y además pueden conllevar cuando esta indicado, la reducción o remodelación areolar; las segundas, son tributarias de lipoescultura, mientras las últimas pueden precisar de técnicas combinadas. Siempre dependiendo de la elasticidad del excedente cutáneo, las cicatrices resultantes, pueden ser muy discretas y en los mejores casos casi inaparentes, mientras en otros, es necesario remodelar los tejidos por déficit elástico del envoltorio cutáneo.

Atendemos con frecuencia, pacientes que ya fueron tratados en otros centros por diferente especialistas, con resultados incompletos al no haber indicado con precisión absoluta la opción quirúrgica adecuada, lo que conlleva la necesidad de reintervenir para corregir resultados indeseables o cuando menos insuficientes, con frecuencia intervenidos una y otra vez sin haber resuelto la ginecomastia original, y sólo añadiendo complejidad al problema.

RESULTADOS

La desaparición de las mamas y cuando existen, de las sobrecargas adiposas, es apreciable de inmediato obteniendo un nuevo contorno del tórax, masculinizado y permanente, que suele mejorar todavía más con la progresión del tiempo.

RIESGOS

Los asociados a culaquier intervención, como hematoma, derrame linfático o seroma, infección heridas, además de los propios del área intervenida como induración o diferencias en la simetría. La cicatriz suele quedar confinada en el límite entre piel más pigmentada; según el excedente cutáneo, en una minoría de casos pueden existir cicatrices más extensas.

PERÍODO POSTOPERATORIO

La mayoría de estas intervenciones son ambulatorias, así la convalecencia suele tener lugar en domicilio, aplicando a modo de vendaje una banda elástica de contención durante varias semanas, para prevenir derrames de sangre y linfa, facilitando también la readaptación de tejidos a la nueva forma del tórax. Según la magnitud de mastectomía suelen asociarse drenajes, que no se utilizan en lipoesculturas puras.

En visitas sucesivas revisamos apósitos y suturas finas que son reabsorbibles. En ginecomastias mayores la reanudación de actividad física de esfuerzo irruptivo se demora al menos un mes.