La eliminación de cicatrices mediante cirugía suele ser la última de las alternativas que los pacientes tienen en mente a la hora de corregir cicatrices. No obstante, cada vez son más las personas que se decantan por un tipo de intervención como esta debido a las grandes garantías que ofrece. La cirugía de cicatrices, también llamada revisión de cicatrices, es un tratamiento encaminado a disimular las marcas ocasionadas por accidentes u otras operaciones con el fin de devolver a la piel el aspecto con el que lucía antes.

Candidatos ideales

Para someterse a una revisión de cicatrices lo ideal es esperar entre 8 a 12 meses desde que tuvo lugar la cicatriz primaria. En caso de que se formen queloides, habrá  que estar completamente seguros de que esta no sigue activa. Normalmente acuden a este tipo de intervención pacientes que ya han recurrido a otro tipo de tratamientos para paliar sus marcas pero que no han obtenido en ellos los resultados esperados.

Cómo se practica una revisión de cicatrices

El procedimiento de una revisión de cicatrices es muy sencillo y consistirá en retirar la vieja cicatriz por completo y cerrar la herida con mucho cuidado creando una nueva cicatriz pero mucho más fina y disimulada. Dependiendo de la magnitud de la cirugía, esta podrá realizarse con una simple anestesia local, combinando esta con algo de sedación o mediante una anestesia general para evitar cualquier tipo de molestia.