¿Qué es y cómo se realiza?

La dermoabrasión es una técnica que tiene como objetivo  regularizar las capas superficiales de la piel para suavizar las irregularidades de esta. Se trata de un procedimiento quirúrgico controlado que ayuda a conseguir una piel más suave y tersa. Los aspectos principales que busca corregir la dermoabrasión son las cicatrices propias que deja tras su paso el acné, cicatrices faciales ocasionadas por cirugías o accidentes previos, manchas e incluso pequeñas arrugas y líneas de expresión.

 

 

¿Cuáles son los requisitos para esta mejora?

Frente un tratamiento de dermoabrasión pueden someterse tanto hombres como mujeres de todas las edades, no obstante, hay que tener en cuenta que en edades avanzadas el periodo de cicatrización puede ser algo más lento. A pesar de esto, existen otros factores de mayor relevancia a la hora de someterse a una dermoabrasión. Estaríamos hablando por ejemplo  del tipo de piel, de su color o de su historia médica. Es aconsejable emplear esta técnica en zonas de la piel con color similar en toda su superficie ya que a menudo se produce una pérdida de la pigmentación. Las personas que tienen pecas pueden experimentar una eliminación de estas sobre la superficie tratada.

También deben tener cierta precaución las personas propensas a desarrollar reacciones alérgicas o ampollas ya que pueden sufrir un enrojecimiento de la zona mayor. De igual manera, se desaconseja esta técnica en jóvenes en pleno proceso de acné ya que en estos casos la posibilidad de infección puede llegar a ser mayor. También se desaconseja este proceso en personas que ya hayan sido sometidas a otro tipo de tratamientos como peelings, radioterapia u otros tratamientos para mejorar la piel quemada.

Como se realiza la dermoabrasión

Lo primero a tener en cuenta será que la técnica de la dermoabrasión podrá realizarse en pequeñas zonas, o por el contrario, sobre toda la superficie de la cara. Se trata de un procedimiento que dura entre una hora y una hora y media dependiente del tamaño de la zona tratada. En ocasiones, son necesarias varias sesiones dependiendo de la profundidad de las lesiones existentes.

Para eliminar las capas más superficiales de la piel, la dermoabrasión emplea un rodillo con unas  partículas de diamante unido a una mano motorizada. Una vez que el rodillo ha realizado su trabajo deberá colocarse un apósito de plástico durante unos 4 o 5 días para que evite la formación de costra y el dolor. En ocasiones se requiere de la aplicación de una pomada especial para mantener la herida protegida.

Lo común ante un proceso de dermoabrasión es la utilización de anestesia local combinada con algo de sedación para mantener al paciente despierto pero relajado. En las ocasiones en las que se prevé molestias más agudas durante el tratamiento se empleará la anestesia general, aunque esto no suele ser lo habitual.